martes, 9 de junio de 2009

el profesor versión con los niños

Ya iré viendo como funciona, así que estudiadlo ya para el sábado

LECCIONES SOBRE EL TIEMPO

PROFESOR.- Buenos días mis queridos niños. Hoy vamos a hablar de algo que nos interesa a todos…

IRENE.- ¡Los bocadillos de nocilla!

TOD@S.- ¡¡¡Siiiiiii!!!

PROFESOR.- ¡No!

TOD@S.- ¡¡¡¡Oh!!!!

PROFESOR.-…Hoy vamos a hablar del tiempo…

COMOTU.- Pero si no estamos en un ascensor…

PROFESOR.- Hace más de mil seiscientos años que San Agustín, con agudeza notable, expresase: «Pero, ¿qué es el tiempo?

LUZO.- ¿Un anticiclón?

PROFESOR.- ¿Quién podrá fácil y brevemente explicarlo?

IRENE.- LO QUE DICE PATRI –pero bien expresado-

PROFESOR.- ¿Quién puede formar idea clara del tiempo para explicarlo después con palabras?

PABLO.- ¿Se puede explicar el tiempo con un dibujo?

PROFESOR.- Por otra parte, ¿qué cosa más familiar y manida en nuestras conversaciones que el tiempo?

PITUCHINA.- Ya te digo.., los mayores se pasan todo el día hablando del tiempo y del dinero como si nunca tuviesen el suficiente.

PROFESOR.- Entendemos muy bien lo que significa esta palabra cuando la empleamos nosotros y también cuando la oímos pronunciar a otros. ¿Qué es, pues, el tiempo?

LUZO.- ¡Un anticiclón!

PROFESOR.- Sé muy bien lo que es, si no se me pregunta.

IRENE.- ¿Para qué queremos saber algo que no nos van a preguntar?

PROFESOR.- Pero cuando quiero explicárselo al que me lo pregunta, no lo sé.» Saber «qué es» el tiempo cuando nadie nos lo pregunta, y dejar de conocerlo en el momento mismo de comenzar a explicarlo constituye, a primera vista, un hecho de naturaleza sorprendente.

PABLO.- Profesor, profesor…
PROFESOR.- ¿Si?
PABLO.- ¿Si podemos tener recuerdos del pasado, por qué no podemos tener recuerdos del futuro?
PROFESOR.- Mañana que vengan tus padres…

PROFESOR.- No obstante, su carácter inesperado se disipa a medida que tomamos conciencia clara de la multitud de paradojas que nos asaltan debido al uso inevitable del lenguaje, pues éste se configura por medio de palabras, conceptos y estructuras que por su propia naturaleza verbal ya pertenecen al dominio del tiempo.

COMOTU.- Entonces... ¿Nos pertenece el tiempo o pertenecemos nosotros al tiempo?
PITUCHINA.- Nos pertenece.
COMOTU.- ¿Y cuanto nos pertenece a cada uno?

PROFESOR.- Puesto que hemos sido nosotros quienes así lo hemos elaborado con el fin de comunicarnos con, y entre, nosotros mismos, quizá quepa suponer que su temporalidad inherente constituya (Huesos se reboza en su asiento mientras exclama: ¿Falta mucho? Que irá diciendo varias veces a lo largo del texto) el reflejo de una relación esencial y reveladora entre el tiempo y el individuo quien, desde la posición ya temporal de su propio marco vivencial, reflexiona, conversa y escribe acerca de él.

IRENE.- Ah, por eso es poco tiempo cinco minutos jugando a la play, pero es mucho tiempo cinco minutos castigado. Mamá controla el tiempo. ¡Qué importante es mi mamá!

PROFESOR.- Dentro de la esfera de la filosofía del tiempo se recogen las diversas respuestas que a través de los siglos, y de las distintas corrientes filosóficas, han aportado diferentes autores al interrogante fundamental referido al tiempo. Así, desde la extendida imagen del «río», planteada por Heráclito

LUZO.- ¿Qué es un Heráclito?

PROFESOR.- como metáfora de su naturaleza, hasta los acoplamientos neuronales propuestos por Varela y otros autores en el ámbito de la neurofenomenología, pasando a la mítica cosmológica platónica, «el número del movimiento» en el análisis fisicista de Aristóteles, «la distensión del alma» derivada de la perspectiva psicologista de recuerdos del pasado de San Agustín, o «la forma a priori del sentido interno» que resulta del enfoque crítico por parte de Kant, el camino recorrido ha sido largo, aunque de muy errática trayectoria.

BLANCA.- A mi todo esto me suena a chino.

PROFESOR.- Con el propósito de obtener una visión general de dicho camino, cuando eres viejo, cuando has llegado al final del camino. Ese es el tiempo, cuando puedes mirar atrás. Solo entonces eres un hombre.

COMOTU.- ¡Entonces cuando mi hermanito murió ya era todo un hombre!

PROFESOR.- El tiempo, en definitiva, niños y niñas, es solo la excusa de algunos para declarar que son sabios, y de otros para decir que con el tiempo lo serán. ¿Qué conclusión sacáis de todo esto?

LUZO.- Que el tiempo es una mierda.
IRENE.- Pero mi mamá lo controla.

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