Y surgió de la tierra un enjambre de abejorros, impetuosos, con grandes posibilidades. Parecía que el viento los seguía cuando volaban, cuanta perfección. Una voz pausada que emanaba del viento hacía de guía, para que encontraran un rumbo. Un día vieron una luz y uno de ellos decidió que era bueno; cegado por su ego acudió rápidamente a ella, mientras el viento le susurraba que no lo hiciera. El ego no sólo lo cegó, también le privó de la escucha, ingnoró a la voz por primera vez; y todos empezaron a competir camino hacia la luz. Todos llegaron, pero ninguno sobrevivió ante la descarga de la lámpara que emitía el destello. Entonces el viento amainó y al llegar a la tierra descubrió 8 seres insignificantes, más modestos, sin posibilidades aparentes y sin alas con las que poder volar. La voz susurró en forma de brisa apuntando hacia una cueva. Sólo había oscuridad en su interior, angustiando a los que se adentraran en ella. La voz fue ahora una corriente de aire que guiaba sus torpes pasos hacia una misma dirección, haciéndoles viajar con él. Los 8 seres siguieron el camino a oscuras, hasta que vieron una luz a lo lejos. Todos juntos fueron hacia ella, fueron acercándose, cada vez más cerca, más cerca, casi han llegado, casi pueden tocarla... Y pasado el umbral no había nada, tan sólo un paisaje fértil y vacío. Para entonces la voz ya había desaparecido. Sus últimas palabras tras el umbral fueron: "Esa cueva era el proceso. Y no, no hay nada tras él. A partir de ahora podréis construir. Teniendo ese poder decidiréis si serviros de él o servir a su desarrollo." Todos le dieron las gracias y fueron felices porque no sabían que iba a ser de ellos.
De parte de 2º: "Cuando el viento amaina, sopla en otro lugar: GRACIAS XAVI"
domingo, 28 de junio de 2009
martes, 9 de junio de 2009
el profesor versión con los niños
Ya iré viendo como funciona, así que estudiadlo ya para el sábado
LECCIONES SOBRE EL TIEMPO
PROFESOR.- Buenos días mis queridos niños. Hoy vamos a hablar de algo que nos interesa a todos…
IRENE.- ¡Los bocadillos de nocilla!
TOD@S.- ¡¡¡Siiiiiii!!!
PROFESOR.- ¡No!
TOD@S.- ¡¡¡¡Oh!!!!
PROFESOR.-…Hoy vamos a hablar del tiempo…
COMOTU.- Pero si no estamos en un ascensor…
PROFESOR.- Hace más de mil seiscientos años que San Agustín, con agudeza notable, expresase: «Pero, ¿qué es el tiempo?
LUZO.- ¿Un anticiclón?
PROFESOR.- ¿Quién podrá fácil y brevemente explicarlo?
IRENE.- LO QUE DICE PATRI –pero bien expresado-
PROFESOR.- ¿Quién puede formar idea clara del tiempo para explicarlo después con palabras?
PABLO.- ¿Se puede explicar el tiempo con un dibujo?
PROFESOR.- Por otra parte, ¿qué cosa más familiar y manida en nuestras conversaciones que el tiempo?
PITUCHINA.- Ya te digo.., los mayores se pasan todo el día hablando del tiempo y del dinero como si nunca tuviesen el suficiente.
PROFESOR.- Entendemos muy bien lo que significa esta palabra cuando la empleamos nosotros y también cuando la oímos pronunciar a otros. ¿Qué es, pues, el tiempo?
LUZO.- ¡Un anticiclón!
PROFESOR.- Sé muy bien lo que es, si no se me pregunta.
IRENE.- ¿Para qué queremos saber algo que no nos van a preguntar?
PROFESOR.- Pero cuando quiero explicárselo al que me lo pregunta, no lo sé.» Saber «qué es» el tiempo cuando nadie nos lo pregunta, y dejar de conocerlo en el momento mismo de comenzar a explicarlo constituye, a primera vista, un hecho de naturaleza sorprendente.
PABLO.- Profesor, profesor…
PROFESOR.- ¿Si?
PABLO.- ¿Si podemos tener recuerdos del pasado, por qué no podemos tener recuerdos del futuro?
PROFESOR.- Mañana que vengan tus padres…
PROFESOR.- No obstante, su carácter inesperado se disipa a medida que tomamos conciencia clara de la multitud de paradojas que nos asaltan debido al uso inevitable del lenguaje, pues éste se configura por medio de palabras, conceptos y estructuras que por su propia naturaleza verbal ya pertenecen al dominio del tiempo.
COMOTU.- Entonces... ¿Nos pertenece el tiempo o pertenecemos nosotros al tiempo?
PITUCHINA.- Nos pertenece.
COMOTU.- ¿Y cuanto nos pertenece a cada uno?
PROFESOR.- Puesto que hemos sido nosotros quienes así lo hemos elaborado con el fin de comunicarnos con, y entre, nosotros mismos, quizá quepa suponer que su temporalidad inherente constituya (Huesos se reboza en su asiento mientras exclama: ¿Falta mucho? Que irá diciendo varias veces a lo largo del texto) el reflejo de una relación esencial y reveladora entre el tiempo y el individuo quien, desde la posición ya temporal de su propio marco vivencial, reflexiona, conversa y escribe acerca de él.
IRENE.- Ah, por eso es poco tiempo cinco minutos jugando a la play, pero es mucho tiempo cinco minutos castigado. Mamá controla el tiempo. ¡Qué importante es mi mamá!
PROFESOR.- Dentro de la esfera de la filosofía del tiempo se recogen las diversas respuestas que a través de los siglos, y de las distintas corrientes filosóficas, han aportado diferentes autores al interrogante fundamental referido al tiempo. Así, desde la extendida imagen del «río», planteada por Heráclito
LUZO.- ¿Qué es un Heráclito?
PROFESOR.- como metáfora de su naturaleza, hasta los acoplamientos neuronales propuestos por Varela y otros autores en el ámbito de la neurofenomenología, pasando a la mítica cosmológica platónica, «el número del movimiento» en el análisis fisicista de Aristóteles, «la distensión del alma» derivada de la perspectiva psicologista de recuerdos del pasado de San Agustín, o «la forma a priori del sentido interno» que resulta del enfoque crítico por parte de Kant, el camino recorrido ha sido largo, aunque de muy errática trayectoria.
BLANCA.- A mi todo esto me suena a chino.
PROFESOR.- Con el propósito de obtener una visión general de dicho camino, cuando eres viejo, cuando has llegado al final del camino. Ese es el tiempo, cuando puedes mirar atrás. Solo entonces eres un hombre.
COMOTU.- ¡Entonces cuando mi hermanito murió ya era todo un hombre!
PROFESOR.- El tiempo, en definitiva, niños y niñas, es solo la excusa de algunos para declarar que son sabios, y de otros para decir que con el tiempo lo serán. ¿Qué conclusión sacáis de todo esto?
LUZO.- Que el tiempo es una mierda.
IRENE.- Pero mi mamá lo controla.
LECCIONES SOBRE EL TIEMPO
PROFESOR.- Buenos días mis queridos niños. Hoy vamos a hablar de algo que nos interesa a todos…
IRENE.- ¡Los bocadillos de nocilla!
TOD@S.- ¡¡¡Siiiiiii!!!
PROFESOR.- ¡No!
TOD@S.- ¡¡¡¡Oh!!!!
PROFESOR.-…Hoy vamos a hablar del tiempo…
COMOTU.- Pero si no estamos en un ascensor…
PROFESOR.- Hace más de mil seiscientos años que San Agustín, con agudeza notable, expresase: «Pero, ¿qué es el tiempo?
LUZO.- ¿Un anticiclón?
PROFESOR.- ¿Quién podrá fácil y brevemente explicarlo?
IRENE.- LO QUE DICE PATRI –pero bien expresado-
PROFESOR.- ¿Quién puede formar idea clara del tiempo para explicarlo después con palabras?
PABLO.- ¿Se puede explicar el tiempo con un dibujo?
PROFESOR.- Por otra parte, ¿qué cosa más familiar y manida en nuestras conversaciones que el tiempo?
PITUCHINA.- Ya te digo.., los mayores se pasan todo el día hablando del tiempo y del dinero como si nunca tuviesen el suficiente.
PROFESOR.- Entendemos muy bien lo que significa esta palabra cuando la empleamos nosotros y también cuando la oímos pronunciar a otros. ¿Qué es, pues, el tiempo?
LUZO.- ¡Un anticiclón!
PROFESOR.- Sé muy bien lo que es, si no se me pregunta.
IRENE.- ¿Para qué queremos saber algo que no nos van a preguntar?
PROFESOR.- Pero cuando quiero explicárselo al que me lo pregunta, no lo sé.» Saber «qué es» el tiempo cuando nadie nos lo pregunta, y dejar de conocerlo en el momento mismo de comenzar a explicarlo constituye, a primera vista, un hecho de naturaleza sorprendente.
PABLO.- Profesor, profesor…
PROFESOR.- ¿Si?
PABLO.- ¿Si podemos tener recuerdos del pasado, por qué no podemos tener recuerdos del futuro?
PROFESOR.- Mañana que vengan tus padres…
PROFESOR.- No obstante, su carácter inesperado se disipa a medida que tomamos conciencia clara de la multitud de paradojas que nos asaltan debido al uso inevitable del lenguaje, pues éste se configura por medio de palabras, conceptos y estructuras que por su propia naturaleza verbal ya pertenecen al dominio del tiempo.
COMOTU.- Entonces... ¿Nos pertenece el tiempo o pertenecemos nosotros al tiempo?
PITUCHINA.- Nos pertenece.
COMOTU.- ¿Y cuanto nos pertenece a cada uno?
PROFESOR.- Puesto que hemos sido nosotros quienes así lo hemos elaborado con el fin de comunicarnos con, y entre, nosotros mismos, quizá quepa suponer que su temporalidad inherente constituya (Huesos se reboza en su asiento mientras exclama: ¿Falta mucho? Que irá diciendo varias veces a lo largo del texto) el reflejo de una relación esencial y reveladora entre el tiempo y el individuo quien, desde la posición ya temporal de su propio marco vivencial, reflexiona, conversa y escribe acerca de él.
IRENE.- Ah, por eso es poco tiempo cinco minutos jugando a la play, pero es mucho tiempo cinco minutos castigado. Mamá controla el tiempo. ¡Qué importante es mi mamá!
PROFESOR.- Dentro de la esfera de la filosofía del tiempo se recogen las diversas respuestas que a través de los siglos, y de las distintas corrientes filosóficas, han aportado diferentes autores al interrogante fundamental referido al tiempo. Así, desde la extendida imagen del «río», planteada por Heráclito
LUZO.- ¿Qué es un Heráclito?
PROFESOR.- como metáfora de su naturaleza, hasta los acoplamientos neuronales propuestos por Varela y otros autores en el ámbito de la neurofenomenología, pasando a la mítica cosmológica platónica, «el número del movimiento» en el análisis fisicista de Aristóteles, «la distensión del alma» derivada de la perspectiva psicologista de recuerdos del pasado de San Agustín, o «la forma a priori del sentido interno» que resulta del enfoque crítico por parte de Kant, el camino recorrido ha sido largo, aunque de muy errática trayectoria.
BLANCA.- A mi todo esto me suena a chino.
PROFESOR.- Con el propósito de obtener una visión general de dicho camino, cuando eres viejo, cuando has llegado al final del camino. Ese es el tiempo, cuando puedes mirar atrás. Solo entonces eres un hombre.
COMOTU.- ¡Entonces cuando mi hermanito murió ya era todo un hombre!
PROFESOR.- El tiempo, en definitiva, niños y niñas, es solo la excusa de algunos para declarar que son sabios, y de otros para decir que con el tiempo lo serán. ¿Qué conclusión sacáis de todo esto?
LUZO.- Que el tiempo es una mierda.
IRENE.- Pero mi mamá lo controla.
IgleS.A.
No son las adjudicaciones finales pero me sirve para ir mirando como funciona. Estudiadlo rápidamente que lo quiero probar el sábado
[Suena una sirena. Todos los actores/trices se revolucionan y empiezan a sacar bocadillos, tapers, zumos...]
- ¡Bocadillo!
- ¡Bocadillo!
- ¡Bocadillo!
- ¡Bocadillo!
- ¡Bocadillo!
Chus.- ¿Cómo vamos?
Pablo.- Bien de tiempo.
Esme- Eso es bueno. ¿Nos subirá Xavi la nota por esto?
Adrián.- Estaba pensando una cosa.
Pablo.- ¡Cuidado con las carteras!
Adrián.- No, escuchad. Estaba pensando que... a ver, tenemos talento, imaginación, somos la pera...
Álex.- Sí, ¿y?
Adrián.- ¿Por qué no montamos un negocio?
Chus.- ¿Y eso se te ocurre ahora?
Adrián.- Sí bueno, es por el tema del tiempo y eso. Me ha hecho pensar que... ¿cuál es el negocio que más tiempo ha durado?
Irene.- ¿El capitalismo?
Blanca.- ¿La venta de armas?
Pablo.- ¿El gobierno?
Eder.- ¿El porno?
Todos.- mmmmmmmm...
Adrián.- No. La Iglesia.
Todos- Ooooooooo...
Eder.- El porno lleva más tiempo que la iglesia.
Todos.- mmmmmm...
Chus.- Vale; quien quiera empezar un negocio porno, que empiece a desnudarse... me refería a ellas.
Irene.- ¿Y tu idea cuál es? ¿qué nos disfracemos de monjas?
Eder.- En el porno hay películas de mon...
Adrián.- Ya vale con el tema del porno. Centrémonos en la Iglesia. “Dios te ama, Dios te quiere, pero necesita mucha pasta” ¿os suena?
Esme.- Me suena a que ya está inventado.
Adrián.- La Iglesia sí, pero no nuestra IgleS.A.
Pablo.- ¿Y como funciona eso?
Adrián.- La idea es crear un negocio de la nada, con la mínima inversión, y que perdure per secula seculorum.
Esme.- Me pido Papa.
Pablo.- Y yo Mama
Adrián.- Bueno, bueno, todo se hablará. Como negocio la verdad es que no tiene mala pinta.
Chus.- Habría que proponer algún mártir o algún santo por la causa.
Pablo.- Va, eso está chupado. Lo echamos a suertes.
Álex.- Pero a mí no me queda claro que sea un negocio rentable, es decir... ¿Cuánto pueden dejarse en un cepillo?
Adrián.- Nada de cepillos. Vivimos en un mundo capitalista. Cuotas mensuales domiciliadas.
Esme.- ¿Y qué les cobras? ¿el sermón?
La cuestión sería encontrar algo que a nosotros no nos cueste un chavo, y que podamos vender a buen precio.
Adrián.- Y que la gente esté dispuesta a pagar.
Blanca.- ¡Ya lo tengo!
Todos.- ¿Qué?
Blanca.- Vendamos tiempo.
Pablo.- ¿Y cómo se vende el tiempo?
Chus.- Por años.
Pablo.- Quiero decir que ¿Qué tiempo vendes? ¿Cómo lo vendes?
Blanca.- Pues es hacer lo mismo que estamos haciendo aquí, pero por pasta.
Pablo.- Ah, ¿qué estos no han pagado entrada?
Esme.- No, hijo, no, si tenemos que pagar nosotros el iluminador. ¿Les habéis dicho lo del bote a la salida…?
Áñex.- Vuelve a lo del tiempo y lo de la venta.
Blanca.- Juegas con el concepto del tiempo, haces creer a la gente que tiene el tiempo de aquí y el tiempo del más allá. Les pones una cuota mensual para pagar el tiempo que quieran pasar en el más allá, y asunto concluido.
Pablo.- Pero para eso necesitaremos inventarnos un Dios, un Cielo, un Infierno...
Adrián.- Ya buscaremos una prostituta teatral.
Esme.- No se lo van a tragar.
Eder.- Pues en las películas porno...
Todos.- ¿Por qué no te callas?
[Suena una sirena. El director chasquea su látigo. Suena algo parecido a “Trabajad, negros” todos guardan su bocadillo, y acuden a la siguiente escena.]
[Suena una sirena. Todos los actores/trices se revolucionan y empiezan a sacar bocadillos, tapers, zumos...]
- ¡Bocadillo!
- ¡Bocadillo!
- ¡Bocadillo!
- ¡Bocadillo!
- ¡Bocadillo!
Chus.- ¿Cómo vamos?
Pablo.- Bien de tiempo.
Esme- Eso es bueno. ¿Nos subirá Xavi la nota por esto?
Adrián.- Estaba pensando una cosa.
Pablo.- ¡Cuidado con las carteras!
Adrián.- No, escuchad. Estaba pensando que... a ver, tenemos talento, imaginación, somos la pera...
Álex.- Sí, ¿y?
Adrián.- ¿Por qué no montamos un negocio?
Chus.- ¿Y eso se te ocurre ahora?
Adrián.- Sí bueno, es por el tema del tiempo y eso. Me ha hecho pensar que... ¿cuál es el negocio que más tiempo ha durado?
Irene.- ¿El capitalismo?
Blanca.- ¿La venta de armas?
Pablo.- ¿El gobierno?
Eder.- ¿El porno?
Todos.- mmmmmmmm...
Adrián.- No. La Iglesia.
Todos- Ooooooooo...
Eder.- El porno lleva más tiempo que la iglesia.
Todos.- mmmmmm...
Chus.- Vale; quien quiera empezar un negocio porno, que empiece a desnudarse... me refería a ellas.
Irene.- ¿Y tu idea cuál es? ¿qué nos disfracemos de monjas?
Eder.- En el porno hay películas de mon...
Adrián.- Ya vale con el tema del porno. Centrémonos en la Iglesia. “Dios te ama, Dios te quiere, pero necesita mucha pasta” ¿os suena?
Esme.- Me suena a que ya está inventado.
Adrián.- La Iglesia sí, pero no nuestra IgleS.A.
Pablo.- ¿Y como funciona eso?
Adrián.- La idea es crear un negocio de la nada, con la mínima inversión, y que perdure per secula seculorum.
Esme.- Me pido Papa.
Pablo.- Y yo Mama
Adrián.- Bueno, bueno, todo se hablará. Como negocio la verdad es que no tiene mala pinta.
Chus.- Habría que proponer algún mártir o algún santo por la causa.
Pablo.- Va, eso está chupado. Lo echamos a suertes.
Álex.- Pero a mí no me queda claro que sea un negocio rentable, es decir... ¿Cuánto pueden dejarse en un cepillo?
Adrián.- Nada de cepillos. Vivimos en un mundo capitalista. Cuotas mensuales domiciliadas.
Esme.- ¿Y qué les cobras? ¿el sermón?
La cuestión sería encontrar algo que a nosotros no nos cueste un chavo, y que podamos vender a buen precio.
Adrián.- Y que la gente esté dispuesta a pagar.
Blanca.- ¡Ya lo tengo!
Todos.- ¿Qué?
Blanca.- Vendamos tiempo.
Pablo.- ¿Y cómo se vende el tiempo?
Chus.- Por años.
Pablo.- Quiero decir que ¿Qué tiempo vendes? ¿Cómo lo vendes?
Blanca.- Pues es hacer lo mismo que estamos haciendo aquí, pero por pasta.
Pablo.- Ah, ¿qué estos no han pagado entrada?
Esme.- No, hijo, no, si tenemos que pagar nosotros el iluminador. ¿Les habéis dicho lo del bote a la salida…?
Áñex.- Vuelve a lo del tiempo y lo de la venta.
Blanca.- Juegas con el concepto del tiempo, haces creer a la gente que tiene el tiempo de aquí y el tiempo del más allá. Les pones una cuota mensual para pagar el tiempo que quieran pasar en el más allá, y asunto concluido.
Pablo.- Pero para eso necesitaremos inventarnos un Dios, un Cielo, un Infierno...
Adrián.- Ya buscaremos una prostituta teatral.
Esme.- No se lo van a tragar.
Eder.- Pues en las películas porno...
Todos.- ¿Por qué no te callas?
[Suena una sirena. El director chasquea su látigo. Suena algo parecido a “Trabajad, negros” todos guardan su bocadillo, y acuden a la siguiente escena.]
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