martes, 10 de febrero de 2009

Un Instante Eterno

...Entonces pasaste bajo el umbral de la puerta. Naturalmente, no me mirabas al mí, puesto que yo aún no existía. Ibas enfadado, las manos en los bolsillos, el ceño fruncido hacia el suelo. Pero con tu presencia frenaste al mundo en seco. Se hizo el silencio, todo se quedó mudo y quieto para después desvanecer. El jardín, la gente, el calor aplastante de aquel agosto, todo desapareció. Sólo quedabas tú. No había pulso golpeando mis venas, ni aire en mis pulmones, sólo estabas tú frente a mí, atrapandome en puro magnetismo.
Y de pronto, milagro, tus ojos me encuentran, una levísima sonrisa, un ligero movimiento de cabeza, y sigues caminando.
Yo tomé una urgente bocanada de aire y con ella la decisión más importante de mi vida, la cual me persigue desde esa tarde, la cual condiciona las siguientes. Esta fue; "tengo que llegar a ser la chica perfecta para ti, tengo que dartelo todo." Y según te marchabas sin volver la vista atrás, una necesidad; conocerte. Saberlo todo de ti, ser capaz de descifrar tus tormentas internas y curarlas, sólo con una mirada seguida por un beso.
Mi corazón se disparó, como para recuperar los latidos que se habia saltado. Volvió el calor, el sol, lo sonidos, el jardín... Todo menos yo, que seguía hipnotizada, clavada en el sitio, mareandome mientras todo iba demasiado deprisa.
Y, ¿sabes qué? Sólo fue en cuestión de segundos.

besitos gente!!!(Alex te lo dedico)
Rocío

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