1º PASAJE
- Mira Margari, ¡nuestro hijo! Un poquito feo la verdad, pero lo quiero tanto. ¿Sabes? Espero saber educarlo como mi padre me educó a mí.
2º PASAJE
- Hola, ¿qué hay Papá? Bien, bien, por aquí todo bien; mucho calor. Sí, sí. Que sí papá, estoy comiendo bien. No. No, no. ¿Cómo que aquí temprano? Vendré cuando me dé la gana. ¡No me controles, ya no soy un niño y no vivo contigo! ¡¡Déjame en
paz!!
3º PASAJE
- Hola Papá, he aquí tu hijo. Estoy muy triste de llegar a esta situación, de tener que decir lo que siento por ti por obligación, al no haber más tiempo. Porque a veces imaginé algo así, pero absurdamente creí que nunca llegaría este momento… Aunque todo llega en esta vida, ¿no? Y ahí estás: con la cara pálida, con manchas en la piel, el bigote blanco, la voz apagada, viejo. Eso es precisamente lo que me duele, el verte viejo pero no haberte visto envejecer. Lo siento, lo siento…
Ahora no concibo mis palabras como una muestra de cariño, sino como una despedida.
Has sido mi mayor ejemplo en la vida, me has querido como muchas veces no he merecido, te he levantado la voz cuando me dabas algún consejo… No estuve ahí en la muerte de tu padre y ahora soy yo quien no merece estar en la del mío.
Sabes que siempre estuviste en mi mente, sabes que te he querido siempre, y sabes que todo eso nunca te lo dije.
4º PASAJE
- Así que te lo diré ahora, ahora que no puedes oírme: te quiero Papá.
miércoles, 1 de abril de 2009
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