viernes, 3 de abril de 2009

DE ENTRE LOS VIVOS

ESTA ESCENA ENTRA EN LA OBRA. ID ESTUDIANDO EL TEXTO PORQUE HAY QUE DARSE PRISA. NO ESTÁ COMPLETA FALTA EL FINAL PERO YA OS LO ENTRGARÉ. ESTO OS LO MANDO PARA ESTUDIAR YA

PERSONAJES
DE ENTRE LOS VIVOS

DE ENTRE LOS VIVOS
NARRADOR.- Eder
MUERTO 1.- Álex
MUERTO 2.- Irene
MUERTO 3.- Blanca
EMILIA.- Esmeralda
JORGE.- Adrián


NARRADOR.- Bienvenidos a nuestra ciudad. Hoy es un día cualquiera como lo fue ayer y como lo será mañana. Precisamente está anocheciendo. Aquí, precisamente aquí está la calle mayor. Allá abajo la estación de ferrocarril, la vía va en esa dirección... la iglesia está al otro lado de la vía. Aquí están el ayuntamiento y correos. ¿Aquella casa blanca? La del hombre más rico de la ciudad. Este es la tienda del pueblo, no está mal surtida pero tampoco necesitamos mucho más, aunque cada vez fían menos…La escuela… todas las mañanas a las nueve y cuarto todos los mediodías. A las tres en punto, se pueden oír los gritos de los niños al salir de clase. Bonita ciudad ¿no creen?

Se empiezan a colocar sillas blancas en una fila.

Os estaréis preguntando para qué son estas sillas. O quizás lo habéis adivinado. ¿No? Es el cementerio de nuestro pueblo. Un lugar hermoso. Está en lo alto de una colina… barrida por el viento… cielo y cielo, y nubes y nubes… y a veces mucho sol y mucha luna y muchas estrellas. Si venís aquí una tarde cualquiera podréis ver una enorme fila de montañas… tremendamente azules… y allá arriba, las montañas blancas y nuestra gran montaña, y ahí, a sus pies se tienden estos pueblos. No sé porque la gente quiere que los entierren en cementerios de fuera. En aquel rincón están las viejas lápidas. Esta es la parte nueva del cementerio. Si, una gran cantidad de penas se han ido calmando aquí poco a poco. Enloquecidos de dolor, los que están vivos han traído a las suyos, muertos, a esta colina. ¿Quién no conoce esta angustia?... Y luego, el tiempo que pasa, y los días de sol y los días de lluvia y de nieve… Nos gusta que estén en un sitio bonito. Aquí vendremos nosotros también. Todos sabemos que hay algo eterno. Y no son las cosas, ni los nombres, ni las tierras, ni siquiera las estrellas. Hay algo que es eterno, y ese algo tiene que ver con los seres humanos más grandes que han vivido en la tierra; nos lo han estado repitiendo durante más de cinco mil años y, sin embargo, ¡cuántos parece que olvidan ese profundo sentido de eternidad!
Los muertos se preocupan de nosotros, los vivos, durante muy poco tiempo. Poco a poco, pierden el contacto con la tierra, con las ambiciones que tuvieron, con los placeres que gozaron, con las penas que les atormentaron y con los seres que amaron. Se desprenden de todo: sueños y fracasos, amores y odios, amigos o enemigos, dinero y miseria… Todas esas cosas tan terriblemente importantes, desaparecen aquí, pierden todo su valor. ¿Y que queda? ¿Qué queda cuando la memoria se ha ido?

Por el fondo de la escena viene un cortejo fúnebre. Traen paraguas

NARRADOR.- Estos que vienen están vivos
(…)
MUERTO 1.- ¿Quién es?
MUERTO 2.- Mi nuera
MUERTO 1.- ¿De qué ha muerto?
MUERTO 2.- De parto.
MUERTO 1.- Ya se me había olvidado… ¡Qué terrible era la vida! ¡Y qué maravillosa!
MUERTO 3.- ¿Maravillosa?
MUERTO 1.- Si

Comienzan los vivos a cantar un salmo fúnebre.

MUERTO 3.- Cuánto me ha gustado siempre este himno. Se canta en estas ocasiones
MUERTO 1.- Mi mujer sabe de memoria los versículos de todos los himnos.

Aparece Emilia de blanco con el pelo peinado hacia atrás con una cinta blanca, como una niña. Anda lentamente, mirando, asombrada, a los muertos, un poco aturdida. Saluda. El himno continúa.

EMILIA.- Está lloviendo
MUERTO 2.- Si,… se irán en seguida. Descansa aquí, niña mía.

Emilia se sienta en la silla vacía

EMILIA.- ¡Qué tontos parecen todos! No sé porque ponen esas caras. Los que están vivos no nos comprenden ¿verdad?
MUERTO 2.- No Emilia, no mucho.
EMILIA.- Están encerrados como en unas cajas pequeñitas ¿no? Se marchan. Hasta ahora no había comprendido lo angustiados y lo… lo a oscuras que están los vivos.
MUERTO 3.- Ya no hace tanto calor. Si; la lluvia ha refrescado un poco el aire.
MUERTO 1.- Esos vientos del Nordeste siempre hacen los mismo, ¿verdad?
MUERTO 2.- Si no sigue lloviendo, soplarán por lo menos tres días.
MUERTO 1.- Puede que aclare antes de la noche
EMILIA.- Pero podemos volver, puedo volver allí de nuevo, volver a vivirlo, lo siento, lo sé… Hace un momento, pensando en la granja, estuve allí con mi hijo en los brazos.
MUERTO 2.- Emilia, no lo hagas
MUERTO 1.- ¡No lo hagas Emilia!
EMILIA.- [Acercándose al Narrador] Es verdad… ¿no? ¿Se puede ir allí… y vivir de nuevo?
NARRADOR.- Algunos lo han intentado… pero se han arrepentido en seguida
MUERTO 1.- No lo hagas Emilia.
EMILIA.- Pero si no voy a vivir un día triste. Elegiré uno muy feliz…; aquel en que me di cuenta de que estaba enamorada de Jorge.
MUERTO 3.- ¿Jorge?
EMILIA.- Si, Jorge… mi… mi marido…

Los muertos ríen sin burlarse.

MUERTO 2.- No lo hagas Emilia
EMILIA.- ¡Quiero volver! ¡Quiero vivir!
NARRADOR.- No sólo lo vivirías, sino que verás cómo lo estás viviendo.
EMILIA.- ¿Y qué?
NARRADOR.- Viéndote vivir, sabrás eso que los que están allá abajo no saben nunca: el futuro, lo que va a suceder después.
EMILIA.- ¿Y saber el futuro es doloroso? ¿Por qué?
NARRADOR.- Cuando lleves aquí más tiempo verás que nuestra vida es la esperanza de que pronto olvidaremos todo aquello, y pensaremos en lo que hay más allá y en estar dispuestos para ese más allá y entonces volveremos a morir para saber que para vivir hay que olvidar. Cuando lleves aquí más tiempo lo comprenderás.
EMILIA.- ¿Cómo podré olvidar aquella vida? Es todo lo que sé. Todo lo que he tenido. ¡Quiero vivir! ¡Quiero recordar!
NARRADOR.- De acuerdo…

Ante los ojos atónitos de Emilia su vida comienza a pasar por delante de ella, sin poder retenerla ni un instante. La vida se pierde en momento de sinrazones y tonterías que vista desde una mirada fuera del tiempo se convierte en un sinsentido.

EMILIA.- Por un momento estamos aquí todos juntos, sólo por un momento, seamos felices. Mirémonos unos a otros.

Los momentos se siguen acelerando como en un carrusel del tiempo más veloz, cada vez más veloz, sin poder detener ningún instante

EMILIA.- ¡No puedo! ¡No puedo seguir! Pasa todo tan deprisa. No tenemos tiempo ni para mirarnos unos a otros. No me daba cuenta. Estaba pensando en todo esto, y no me daba cuenta. ¡Quiero olvidar! ¡Quiero olvidar! ¡Quiero olvidar!... Lléveme de aquí… a la colina, a mi… ¡Tierra eres demasiado maravillosa para que nadie te comprenda! ¿Se dan cuenta alguna vez los seres humanos de lo que es la vida mientras la están viviendo?... ¿De cada minuto? ¿De cada instante?
NARRADOR.- No. Los santos y los poetas, acaso… y alguno de vez en cuando.
EMILIA.- Los seres humanos están ciegos
MUERTO 1.- Mira, ya está aclarando. Hay estrellas en el cielo.
NARRADOR.- Ahora ya lo sabes ¡Eso era lo que era estar vivo! Ir de un lado a otro sin saber nada dando saltos, pisoteando los sentimientos de los que estaban a tu lado. Gastar y desperdiciar el tiempo como si tuvieras a tu disposición un millón de años. Estar siempre a merced de una o de otra pasión egoísta. Ahora ya sabes… lo que es esa hermosa existencia a la que querías volver, la que anhelabas ver otra vez... hundidos en la ignorancia y la ceguera.

Los muertos han empezado a agitarse

MUERTO 1.- Parece que se levanta viento
MUERTO 3.- Hace frío para ser Junio
MUERTO 2.- Emilia, mira esa estrella. Se me ha olvidado su nombre.
MUERTO 1.- Yo ya las conozco todas, pero he tenido que olvidar sus nombres.
MUERTO 2.- Mi marido era marinero: las conocía todas. Se sentaba de noche a la puerta y las llamaba por su nombre.
MUERTO 1.- Una estrella es una buena compañía
MUERTO 1.- Ahí viene uno de ellos
MUERTO 3.- Es extraño
MUERTO 1.- A esta hora no suele venir nadie por aquí
EMILIA.- Es Jorge…
MUERTO 2.- Silencio hija
EMILIA.-…es Jorge.

Jorge se acerca lentamente a las tumbas

MUERTO 2.- Y mi marido, que conocía todas las estrellas, solía decir que para que esa chispita de luz llegase a la tierra se necesitan millones de años. Claro que eso no hay quien pueda creerlo, pero él lo solía decir… Millones de años

Jorge se arroja sobre la sepultura de Emilia.

MUERTO 3.- ¿Qué es eso?
MUERTO 1.- ¿Qué hace ese muchacho?
MUERTO 3.- ¡Que vaya a llorar a su casa como todos los vivos!

Emilia lo acaricia sin tocarlo

EMILIA.- No comprenden verdad
MUERTO 2.- No hijita., ¡no lo comprenden!

No hay comentarios:

Publicar un comentario